Columna de opinión
Por Wenceslao Triana
enero 26/2007
Primores extraños
Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido
Calma, calma. No ha pasado nada. Escribí la columna anterior para comprobar si había algún incauto prestando atención o, por el contrario, yo andaba ocupado sembrando en el viento.
Nadie me había escrito para quejarse, para proponerme temas, para sugerirme que comentara otras dimensiones de la realidad. Llevaba dos meses hablando de un poema y nadie había dicho ni sí ni no. Salvo las señoras deseosas de que se rompa la tela, mi buzón permaneció silencioso y se me ocurrió pensar que tal vez el resto del auditorio se había dormido o marchado.
Pensé que podría pasarme el resto de la vida hablando del poema y pocos se darían cuenta. Sentí mi columna tan insignificante y tan perdida en los mares virtuales como una entrada de blog.
Pero en vista de que sí hay público: dos o tres lectoras, para ser exactos, e incluso algunas se sintieron lastimadas con mi "pataleta de niño malcriado", será mejor que volvamos a la muerte, a la de matando muerte en vida la has trocado.
Antes de saltar a la tercera estrofa de "Llama de amor viva" conviene hacer unas consideraciones generales. La primera es que cuando leemos poesía nos enfrentamos a dimensiones no lineales, ni en el tiempo ni en el espacio. No es como la narrativa, con su obsesión con el antes y el después. En la poesía no. En la poesía puede haber superposiciones, imágenes que se abren como círculos concéntricos. Por eso no podemos decir que las imágenes de una estrofa son anteriores o posteriores a las de otra. Tampoco podemos decir que una de ellas se encuentra en un plano superior o más cercano, porque eso depende de la perspectiva del que mira. Es más legítimo decir que se trata de imágenes simultáneas… o casi simultáneas, porque en últimas el tiempo sí transcurre, hay un antes y un después cuya distancia es infinitesimal, pero es un tiempo doblado sobre sí mismo.
El llamado del principio y la ternura de la cuarta estrofa envuelven la burbuja de imágenes que es el poema, se encargan de mantener en movimiento el proceso infinito de extinción y resurgimiento. No es posible decir que hay transcurrir, hay sólo un desplazamiento constante de una sola imagen en torno a su propio eje, una entidad que es objeto y situación al mismo tiempo, así como son uno la tela y el encuentro, y donde el más profundo centro es como un magma incandescente en el que muerte y creación son lo mismo, al mismo tiempo.
Hay, sin embargo, diferencia de voces.
La primera estrofa establece las condiciones para una petición. La petición es dulce, agónica, pero incapaz de ser autoritaria. "Acaba ya si quieres" deja la decisión final al ser amado.
La segunda estrofa es descripción y testimonio: cuando pasan estas cosas reacciono de este modo y, cuando todo eso me pasa, pasa que alguien me mata de un modo que me lleva a una vida superior.
No hay que dejar de lado, aunque sea necesario renunciar a ahondarlo, el hecho de que a lo largo del poema las descripciones y testimonios se le ofrecen a aquello mismo que produce lo expresado. El poema es cerrado y entrar en su lectura es entrar en la experiencia que está representando.
La tercera estrofa es un descenso al sinsentido, pero es también el surgimiento del sentido. Toda ella es en sí misma sólo una descripción. Parece faltar algo. A diferencia de las estrofas anteriores, aquí no se da cuenta de una acción. Aquí no se pide, aquí no se habla de las cosas que pasan, no hay nadie hiriendo o matando, aquí sólo hay imágenes vivas y profundas que flotan en la nada.
El sentido del que se habla en esta estrofa es el sentido de la vida. Lo que aquí se nos demuestra es que uno solo, por sí mismo, es incapaz de remontar la oscuridad y la ceguera; que hace falta, que es urgente y necesaria aquella llama que se acerca, nos asume, nos subsume y, finalmente, nos consume.
Hay dos cosas ocurriendo en las cavernas de esta estrofa. Por un lado está el final y las cenizas, representadas por la oscuridad de la piedra; por el otro, el regocijo de vida nueva en el fuego y la tibieza. No fue pequeña la tarea que se impuso el autor de este poema. Esta estrofa, por ejemplo, sintetiza el misterio de la creación: ese continuo extinguirse y encenderse sobre el que viaja la vida. Si alguien en la historia de la humanidad ha escrito una estrofa siquiera la mitad de buena que esta, que tire la primera piedra.
Uno podría hablar del estruendo glorioso, del sobrenatural sonido, de la ardiente multiplicidad de los primeros dos versos. Uno podría hablar de la prodigiosa fluidez con que el sujeto de la frase se desplaza: Ahora lámparas, ahora resplandores, ahora cavernas, ahora sentido, ahora algo que no se sabe si es lámparas o cavernas: señores y señoras, o lámparas y cavernas, porque en el instante de la imagen los amantes encontrados, y no sólo uno de ellos, proveen la tibieza luminosa.
Uno podría hablar del enigma insondable de aquello oscuro y ciego, enemigo de la luz en cualquier dirección, de repente invadido por un montón de luz, por las lámparas de fuego, la llama única y múltiple iluminando pero todavía no quemando, a la espera tranquila de otra desesperación.
Ustedes verán si nos quedamos hablando aquí tres meses de los extraños primores, tan primarios ellos, tan primitivos, tan primorosos, tan preeminentes, tan comprimidos y tan primates, esos primores. Y otros seis meses tratando de saber quién es ese "su querido", junto al que no se sabe quiénes se dedican a dar luz y calor.
Porque no es cualquier calor y luz el que prodiga esa impensable multitud, no es cualquier pendejada aquello que derrota a las tinieblas y el frío de la muerte. Se trata de un resplandor y una tibieza con primores tan insólitos que incluso a ese poeta enardecido al que Dios le cabía en la cabeza le parecían extraños.
email: wenceslaotriana yahoo.com
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...