Columna de opinión
Por Wenceslao Triana
agosto 2/2006
Mel el malvado
Los medios de comunicación son de una falta de sutileza aterradora. Disimulan poco, engañan sin gracia, parten de la base de que quienes los observan son tan estúpidos como ellos mismos han querido hacerlos con sus estupideces.
Alguien con una idea progresista de la historia pensaría que la manipulación de la información no es algo posible después de que pensadores y escritores se han encargado de revelarnos los trucos e intereses de los medios.
En los años sesenta, un señor llamado Marcuse nos explicó que los medios querían convertirnos en seres más planos que una oblea. Hace casi sesenta años George Orwell escribió la novela "1984" y en ella nos explicó todos los recursos que el poder, y su ala mediática, tiene para manipular la historia, la realidad, así como la conciencia y la memoria de la gente.
Uno diría que después de esos libros, ciertos métodos parecerían obsoletos. Pero uno se equivocaría si dijera eso. Para el poder ha sido más fácil trivializar libros, esconderlos mostrándolos, borrarlos exhibiéndolos, procurar de ese modo que nadie los lea, para seguir empleando los métodos de siempre, las viejas cortinas de humo que muestran la realidad como les apetece y les conviene.
Igual sucedió con la novela de Ray Bradbury, "Fahrenheit 451", con su denuncia a las pantallas, al sueño colectivo que estados y grupos económicos imponen en la gente. Pero a pesar de ese libro las cosas siguen iguales y los medios siguen tratándonos como a mensos.
He pensado en todo eso a raíz del escándalo que han suscitado los comentarios antisemitas que al parecer hizo el actor y director Mel Gibson.
Si he entendido bien (y todos los canales de televisión hablan del asunto a mañana y tarde) el perverso de Mel se tomó unos tragos y salió a recorrer en su automóvil las calles de alguna ciudad californiana.
Lo de los tragos no me parece tan censurable. Después de todo este país procura que sus ciudadanos se alcoholicen y hasta los educa desde niños (con prohibiciones tentadoras) para que al llegar a los 21 tengan una sed de licor que no se calme en el resto de sus vidas. Además Mel Gibson necesita algo de recreación después de filmar en México la película que dará tanto de que hablar en los próximos años y en medio de una tarea de edición que debe ser agotadora.
Lo de conducir embriagado si es irresponsabilidad. Es enorme la cantidad de accidentes que ocurren porque alguien salió convencido de que la borrachera lo hacía más lúcido. Eso es un crimen, es imperdonable que Mel Gibson se haya puesto en esas, y es justo que los medios del país censuren la actuación de una persona llamada a ser un modelo para nuevas generaciones.
Para colmo de males, en medio de la juma, Gibson se puso a hacerle comentarios antisemitas al policía que lo detuvo. Bueno, lo de antisemitas lo dicen los medios, que coincidencialmente están en su mayoría en manos de judíos. Hasta donde he podido saber, lo que Gibson dijo es que las guerras de este mundo han sido culpa de ese grupo.
Uno hace el esfuerzo por entender que el pueblo judío es un pueblo sensibilizado por un genocidio y muchos sufrimientos y persecuciones. Pero lo que sí cuesta entender es el carácter parcial de su sensibilidad. Me pregunto si a Gibson lo habrían censurado de igual modo si hubiera dicho que los negros son ladrones o que los hispanos están dejando a los gringos sin trabajo (otros curiosos estereotipos que circulan en los medios). Pienso que no, entre otras cosas porque los negros y los hispanos casi no tienen medios masivos para armar escándalos.
Pero en fin, aquí estamos, indignadísimos por esos comentarios tan desobligantes, preguntándonos si Gibson ha llegado al final de su carrera, hablando de los peligros del alcohol, pero magnificando las opiniones de un borracho...ahh... y olvidando que tal vez sea peor bombardear edificios llenos de niños que andar por ahí hablando mierda después de algunos tragos.
email: wenceslaotriana yahoo.com
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