Información

Columna de opinión

Por Wenceslao Triana
mayo 3/2006


Inmigrañas


Hace un par de semanas llegó a mi correo electrónico un mensaje que había estado y estaría recorriendo el mundo entero hasta el lunes pasado. Era un llamado a los hispanos en Estados Unidos para que no trabajaran este primero de mayo y se abstuvieran de comprar productos norteamericanos durante ese día. También era una invitación para que salieran a las calles a hacer actos de protesta. La invitación a no consumir productos gringos estaba también dirigida a los hispanos del mundo entero.


La idea, según el mensaje, era hacer un acto masivo de presencia hispana para que no se aprobaran en el congreso de los Estados Unidos algunos proyectos que podrían ser perjudiciales para los inmigrantes ilegales que actualmente se encuentran en el país.


Hasta donde he podido saber, entre las medidas peligrosas se encontraba la de declarar la ilegalidad un crimen penal. Hasta ahora no lo es. Los ilegales que son capturados por las autoridades de inmigración son deportados, con o sin un protocolo legal, y la consecuencia más grave es la deportación. Otra medida es la de construir un muro a lo largo de toda la frontera con México para impedir el éxodo de lo pobres que los mismos gringos han creado.


A mí la cosa me pareció curiosa e interesante y hasta pensé qué ropa me pondría para salir a la manifestación. Pensaba que ya era hora de que se reconociera la importancia de la presencia hispana en este país, que sería maravilloso que los Estados Unidos sintieran pasos de animal grande.


Confieso incluso que me emocioné cuando supe que los cantantes hispanos grabaron una versión en español del himno de los Estados Unidos y me dije: "Ya era hora de que este país reconociera que no es sólo anglosajón, que la presencia del mundo hispano es de tal proporción que lo mejor es que admitan que son y serán bilingües, duélale a quién le duela".


Pero el tiempo pasó. El tiempo siempre pasa y, aunque casi siempre trae decrepitud y olvido, a veces trae reflexión.


Lo primero que pensé fue que de cuándo a acá los hispanos eran tan ágiles para movilizarse. Que yo sepa, y no creo que sea prejuicio, de México para abajo hemos sido amaestrados en la cobardía, en el individualismo y en la falta de solidaridad. Esa mezcla es la que ha permitido los gobiernos más corruptos del planeta. Pensé que la fuerza que había movilizado a los hispanos hace unas semanas, y que volvería a movilizarlos el primero de mayo, era muy poderosa y empecé a preguntarme qué clase de fuerza era.


Según los comunicados invitando a la movilización -que más parecen anónimos- son las centrales obreras las que han logrado ese asombrosa unanimidad.


Hasta ahí, la cosa parecía encomiable. Rico que los derechos de la gente se defiendan, que los explotados se unan para que no los exploten. Pero cuando me puse a pensar en las razones de la protesta empecé a volverme cada vez más suspicaz.


Millones de hispanos protestaron por nada, por algo que es una simple posibilidad más imposible que el fin de la violencia en Colombia. Fueron idiotas útiles.


Los ilegales en este país son cerca de veinte millones de personas. ¿De qué tamaño sería la cárcel que piensan construir para meter a esos comedores de tacos y de sancocho?
¿Qué país sería capaz de suicidarse criminalizando a la gente que lo hace funcionar? En cuánto a la pared: quizá al menos sirva para que las balas no alcancen a los ilegales que seguirán tratando de pasar.


Piensa que no ha pensado, me hice la misma pregunta retórica que el abad Faría le hacía a Edmundo Dantes en esta columna hace una semana: ¿Quiénes son los beneficiados?


Tarde poco en llegar a la conclusión de que muchos, menos los hispanos. Hasta hace una semana, ser hispano no era tan grave como lo es ahora. Este era un país de inmigrantes y todos se reconocían como inmigrantes. El hecho de que los irlandeses o los italianos o los holandeses o los ingleses hubieran llegado antes no borraba en ellos la condición de inmigrantes.


Por andar de alborotados hemos conseguido no sólo que la palabra inmigrante nos designe exclusivamente a nosotros, sino que a los inmigrantes anteriores se les haya borrado lo advenedizos. Ahora, la palabra inmigrante significa hispano.


Pero eso no es todo. La tarea de tomarnos el país con la lengua y la cultura y la economía iba muy bien, porque la estábamos haciendo calladitos. Todo el mundo estaba aprendiendo español, aprendiendo a decir con vocales titubeantes: "Viva la vida loca" o "Es una tortura perderte", todos estaban reconociendo que éramos la presencia que vino a darle sabrosura a esta vida anémica. Ahora, en cambio, somos una amenaza. Algo así como una migraña.


Entonces volví a preguntarme quién estaba detrás de las manifestaciones y cuándo volvía a responderme que las organizaciones cívicas y laborales descubrí que esas expresiones no significaban nada. Hollywood nos ha enseñado que detrás de esas organizaciones siempre hay grupos precisos y pequeños, con intereses muy concretos. La vida, por su parte, me ha dicho que es más confiable un tirano que da la cara en lugar de unas fuerzas difusas y anónimas que no se sabe claramente quién manipula.


Mi conclusión, feligreses -si habéis llegado hasta aquí todavía despiertos-, es que los hispanos aquí seguimos importando un carajo. Lo que hay en juego aquí son las próximas elecciones presidenciales. Quince millones de votos los quisiera para sí cualquier político en sus cabales y eso es, justamente, por lo que están luchando.


Estamos ayudando en la próxima campaña presidencial, que esta vez empezó más temprano, porque a Bush no lo reelige ni su madre. Y, cuando pasen las elecciones, volveremos a lavar los sanitarios.


email: wenceslaotriana yahoo.com




Reforma tributaria 2007

enero 26/2007


Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa
...

Articulo completo...



Columnas de
Wenceslao Triana


15/02 La patria imbécil

8/02 magia del engliñol

1/02 La marcha atrás

25/01 De tetas y poesía

18/01 Feliz Año

Mostrar/Ocultar
Columnas de 2007


Mostrar/Ocultar
Columnas de 2006







REGISTRESE
¿Recuperar contraseña?