Columna de opinión
Por Alfonso Múnera
octubre 04/2006
Una vez más Colombiaton
¿Por qué llover sobre lo mojado? Quizás porque hay temas sobre los cuales nunca será suficiente lo que se diga. Uno de esos es el de la infamia llamada Colombiatón. Los implicados callan, las autoridades callan y muy pocos quieren darse cuenta de las gravísimas circunstancias que rodearon y siguen rodeando este malhadado proyecto.
El pasado domingo el padre Efraín Aldana, por quien sentimos todos admiración y respeto, escribió una de sus más apasionadas e indignadas columnas. Nuestro querido Pacho suele ser prudente y comedido a la hora de hablar y de escribir, como bien le conviene a sus envestidura eclesiástica, pero sin duda hay tanta inhumanidad en la historia de Colombiatón y revela un grado tan alto de insensibilidad hacía el sufrimiento de los más humildes y de irrespeto por sus derechos, que esta vez, sin dejar de serlo, ha dado rienda suelta a su indignación.
Yo debo decir públicamente que hago mías sus palabras. En especial cuando dice lo siguiente: Estamos encerrados en Cartagena en la continuación inhumana de la relación con los afrodescendientes que moran en los barrios populares y olvidados. Ellos, para los dirigentes, como en los tiempos de la esclavitud, no tienen alma y por lo tanto no se les respeta su dignidad…Lo de Colombiatón no tiene nombre. En otro país hubieran rodado cabezas por incompetencia, dejadez, violación a los derechos humanos, pero aquí, como si nada."
¡Por supuesto que lo de Colombiatón no tiene nombre! Acaba de hacer público el padre Aldana el contenido de la resolución del 30 de junio del Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente en la que se señala que en efecto los tóxicos enterrados a lo largo y ancho del terreno son susceptibles de producir daños genéticos y cancerígenos. Y se dispone el aislamiento del predio, conjuntamente con una serie de medidas preventivas, que incluyen la ejecución de algunas de ellas en los barrios y colegios vecinos.
No sé si el Banco ha cumplido con estas medidas o si cumplirá con ellas en el plazo estipulado por la resolución del Ministerio. Pero si sé que el banco sabía de los tóxicos enterrados y también lo sabían suficientemente los directores de Compartir, empresa que manejaba el proyecto Colombiatón, y a pesar de que lo conocían construyeron las viviendas allí, indiferentes, incluso, a todas las advertencias públicas que recibieron de la prensa y de la dirigencia cívica que se opuso al proyecto.
Pero hoy nadie parece responder por el desastre de Colombiatón: por el simple hecho de que lo que comenzó como un acto de donación masiva de particulares para que se construyeran de emergencia viviendas para las pobres víctimas de una inundación lleva casi tres años sin que se haya construido la primera casa. Ni hay quien responda por la posible pérdida de valor del dinero que no sabemos ya cuanto es.
No parece haber en la ciudad, como tampoco hubo en el pasado, autoridad alguna que intervenga en este asunto para proteger a los más débiles y humildes de condición. Ni al señor alcalde ni a los honorables miembros del concejo municipal ni al actual director del DADIS parece importarles la suerte de los potenciales beneficiarios de Colombiatón ni, por supuesto, la de quienes siguen viviendo en los alrededores, y quizás encima, de este terreno envenenado, ni la de los estudiantes de la Ciudadela 2000.
Dirán que ya tienen un nuevo terreno para los de Colombiatón. Sólo Dios sabe en qué condiciones. O dirán lo de siempre: que esto no les compete, como no parece ser de su competencia nada de lo que afecta a los cartageneros que viven del cerro San Felipe hacía las afueras. ¿Para que sirven, pues?
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...