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Columna de opinión

Por Alfonso Múnera
agosto 30/2006


Lo que se nos sigue negando


Poco después de triunfar la revolución socialista en Rusia, su líder máximo, Vladimir Lenin, escribió un artículo en el que decía que las tres principales tareas de la revolución eran construir escuelas, construir escuelas y construir escuelas. Eso fue en 1918. Rusia era uno de los países más atrasados de Europa, con unos índices de analfabetismo tan altos que parecían los de un país asiático. En menos de 50 años, gracias a inversiones gigantescas en el aparato educativo, logró no sólo derrotar el analfabetismo y organizar una de las comunidades científicas más adelantadas del mundo, sino que fue capaz de derrotar a los Estados Unidos en la carrera por enviar al primer astronauta al espacio. Al margen de las barbaridades del régimen de Stalin, este fue un logro inobjetable.


Pero, por supuesto, no sólo los socialistas supieron la verdad elemental de que la clave del progreso estaba en invertir en la educación. Detrás del también milagro revolucionario del crecimiento económico y el progreso social de la democracia en los Estados Unidos en el siglo XIX estuvo la convicción de líderes como Thomas Jefferson que había que apostarle todo a la creación de escuelas. Uno se admira todavía hoy de los volúmenes gigantescos de dinero invertido en los Estados Unidos en el fortalecimiento de las escuelas, los colegios y las universidades durante ese primer siglo de la democracia norteamericana. Hubo, en realidad, una especie de misticismo alrededor de la educación, de tal forma que, además de las grandes inversiones del Estado, los empresarios más poderosos y ricos se complacieron en destinar sumas astronómicas para fundar universidades, bibliotecas, museos, fondos para becas, colegios, etc.


Otro ejemplo que me viene inevitablemente a la cabeza es el milagro chino. A mediados de 1980s ningún país del mundo tenía tantos estudiantes de doctorado becados en los Estados Unidos. China sola tenía más estudiantes preparándose en las ciencias duras en las universidades norteamericanas que toda Latinoamérica.


Mientras estos desarrollos extraordinarios tuvieron lugar en el mundo, ¿cuál ha sido nuestro comportamiento? ¿Tenemos acaso que acudir a un pasado remoto para señalar el carácter de nuestra conducta atroz en materia de educación y sus malignas consecuencias traducidas en pobreza infame, política corrupta y deterioro brutal de los valores?


La verdad es que no. El presente es prueba irrefutable de la prolongada indolencia y ausencia de esfuerzos serios en el campo educativo de los gobiernos locales y del sector privado. No basta sino leer el titular de primera página de el Universal en el día de ayer: "una escuela que se cae a pedazos".


En la escuela Ana María Vélez, como en muchas otras, los estudiantes estudian sin techo, sin profesores, sin puertas en los baños y hasta sin inodoros. Y estamos hablando de una de las escuelas más importantes, que responde por la educación de los jóvenes en una de las zonas más asediadas por la violencia de las pandillas, y que por lo tanto amerita de una mayor y más seria intervención social.


En el actual gobierno todos dicen que no tienen la culpa, que heredaron este espantoso déficit en educación y salud de la administración anterior, pero me pregunto ¿hay ya un plan de urgencia para conseguir los 17 mil millones que hacen falta para la construcción de nuevas aulas? Por supuesto que no, mientras que el gobierno local se dispone a hacer uso de 7 mil millones del préstamo de 10 mil millones destinados a la salud para invertirlos en la construcción de la carretera de los futuros magnates de los hoteles de Barú. ¿En dónde están las prioridades?



Nota aparte: Hoy en el Convento de las Mercedes, a las 6pm, continúa el seminario permanente "Investigación y ciudad" del Instituto Internacional de Estudios del Caribe. Entrada libre.


Reforma tributaria 2007

enero 26/2007


Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa
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