Columna de opinión
Por Alfonso Múnera
abril 26/2006
DE LA RISA COMO ÚLTIMO RECURSO
Parece un chiste. Quizás un mal chiste, pero en todo caso tiene toda las características de una broma descomunal. Y deberíamos estar muertos de la risa, de tal forma que una sola carcajada trepidara a lo largo y lo ancho de la ciudad. Tan sólo que las consecuencias del chistecito son tan amargas y dolorosas que las ganas de
reír se transforman poco a poco en una mueca de asco colectivo por lo que ha pasado, pasa y seguirá pasando con esta pobre e indefensa Cartagena. Qué tal el bromista: ahora resulta que la medida más sabia es… ¡suspender los trabajos de Transcaribe!
¡Báileme usted ese trompo en la uña, maestro! Rompen la arteria principal del centro de la ciudad contra todo tipo de advertencias de un sin número de columnistas, de profesionales y hasta de funcionarios del Estado, simple y llanamente porque el presidente Uribe dio la orden de que había que comenzar.
Así de sencilla fue la cosa. Sin respetar la opinión de nadie, urgido quizás por su propia arrogancia mesiánica, tan propia de todas sus decisiones, el presidente dijo: echen para adelante, y echaron para adelante la obra más irresponsable, más improvisada y finalmente, claro, más injustificadamente costosa de que tenga memoria el distrito. Sobra añadir que el presidente pudo dar esa orden como Pedro en su casa porque no había alcalde ni la más ligera sombra de autoridad que protegiera los intereses de los cartageneros.
¿Y ahora? Verdad que da risa oír al señor Chartuni, -como si a alguien le importara la opinión del señor Chartuni-, decir que la obra no se puede suspender. Claro que se va a suspender. (Quizás no lo harán enseguida por que como le van a hacer eso al presidente si falta sólo un mes para las elecciones presidenciales). Su suspensión es inevitable, y el director Jorge Mendoza lo sabe perfectamente. A no ser que el distrito esté dispuesto a pagar otras sumas astronómicas de sobre costos por más demoras ocasionadas por la brutal improvisación que ha afectado a Transcaribe.
Es inevitable suspenderla porque hasta el día de ayer, dos meses después de iniciada la obra, la directora de espacio público de la alcaldía declaraba con toda inocencia a este periódico que ella no sabía cuantos vendedores habían sido reubicados. Es decir la alcaldía que se comprometió a reubicar a los vendedores no sabe al día de hoy cuantos han sido reubicados. ¿Puede avanzar una obra así?
Es inevitable suspenderla porque se le entregó la elaboración del diseño de ingeniería a una firma de incompetentes, vinculada a una poderosa familia política que apoya al presidente, y diseñaron un verdadero desastre, cuya solución más importante a la altura del muelle de la bodeguita no se conoce todavía.
Es inevitable suspenderla porque el director no tiene todavía informe escrito alguno que le explique el impacto de los buses sobre las murallas, pese a todo lo que se ha hablado sobre el particular.
Y es inevitable suspenderla porque estoy seguro de que habrá otra multitud de problemas de todo tipo que si no han surgido ya surgirán en esta increíble hazaña de la mediocridad, la corrupción y el desgobierno local.
Y a todas estas, ¿qué tiene que decir el nuevo alcalde? ¿Ha hecho el ejercicio de cuánto le costará a Cartagena este amargo chiste? ¿Y los gremios, en particular la Cámara de Comercio? ¿Será que nadie protestará? Pues, entonces, a reír a carcajadas, ¿qué más nos queda?
NOTA APARTE: Invito a asistir al claustro de la Merced, hoy 26 de abril, a las 6pm a escuchar al ingeniero Manuel Salazar, uno de los autores del diseño conceptual de Transcaribe. Llegará de Bogotá y responderá preguntas de los asistentes.
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...