Información

Columna de opinión

Por Héctor Hernández Ayazo
abril 20/2007


¿Verdad Total o Venganza?


Es moda hablar de la verdad y reclamar la verdad completa. Hasta a los delincuentes reconocidos por su contumacia en la difusión de versiones contradictorias se les reclama que digan la verdad y la verdad completa.


En especial en el caso de los paramilitares esta demanda ha tomado especial fuerza y no sólo por obra de la ley. Quizá anide en muchos espíritus el recóndito deseo y la firme esperanza de que algún Mancuso diga que hubo un día en que trató con Álvaro Uribe Vélez sobre un trueque de votos por tolerancia gubernamental, que en el computador de Jorge 40 aparezcan textos que denuncien entrevistas con Álvaro Uribe Vélez o, en fin, que éste pactó en alguna manera con las fuerzas paramilitares. Mientras eso no ocurra se mantendrá, como verdad inconcusa, que los paramilitares nos han dicho mentiras u ocultado parte de sus acciones. Algunos no ocultan su frustración porque los comprometimientos al Presidente no han salido y por eso con desconsuelo gritan que en sus declaraciones los paras no han dicho nada de interés.


En el ambiente flota que el asunto de la verdad es más la expresión de un afán de derrumbar a muchos de su poder político que un interés real por saber con exactitud lo ocurrido en el país, sus causas, sus autores y cooperadores, sus finalidades precisas y sus acciones dañosas. Así, en el mismo caso de los para existe preocupación notoria por saber a quién le ayudaron con votos, pero en cambio se muestra poco interés en saber en qué contratos y autorizados por quién lograron hacerse a dineros públicos, y muy poco esfuerzo se hace por saber qué industriales y comerciantes y ganaderos y agricultores brindaron apoyo económico a las fuerzas irregulares.


Al principio, el blanco eran los militares y sin ningún respeto por el debido proceso, por la presunción de inocencia ni por el derecho de defensa, algunos miembros de las fuerzas armadas fueron declarados culpables por algunos medios y escritores al tiempo que se censuraba cuanta decisión de la justicia no fuera adversa a los militares.


Les tocó el turno a los políticos con cauda electoral, mas tan solo a quienes en el 2006 respaldaron a Álvaro Uribe Vélez y por causa de ese respaldo. Si esos mismos políticos respaldaron otras candidaturas en épocas anteriores, tales andaduras no cuentan ni interesan. Como quien dice, hay en el ambiente de algunos medios y escritores públicos la especie singular de que el contacto con la candidatura de Álvaro Uribe Vélez pervirtió a quienes hasta entonces eran sanos demócratas.


Pero la tragedia de la verdad no para allí. Cuando ésta se dice en torno de otros grupos delincuenciales que luego obtuvieron perdón, saltan quienes manifiestan sin escrúpulo que decir la verdad es exponerlos a la muerte. Entonces, la conveniencia pública es que se mienta y se diga que el EPL hizo confesión plena y reparación perfecta por sus dañosas actuaciones. Otro tanto ocurre con el M-19 y para que la paz se consolide pareciera necesario escribir una nueva historia en que se diga que parte de las huestes del M-19 fue masacrada en el Palacio de Justicia cuando cumplía angelical misión de protección a los magistrados de las altas Cortes para liberarlos de las arremetidas de Pablo Escobar, que secuestraron a Álvaro Gómez Hurtado por altos ideales patrióticos y que rehusaron recibir dinero por devolverlo a la libertad y que Navarro, Petro y demás de la cofradía jamás dejaron de ser símbolos de buenos ciudadanos.


En este escenario, que se palpa y olfatea en las páginas de los diarios, en las entrevistas de muchos personajes públicos y en los escritos de algunos sedicentes intelectuales, es claro que la verdad hoy constituye más un arma de venganza que un instrumento de reconciliación. Por eso no interesa la verdad monda y lironda, sino la verdad que salpique de delincuencia a algunos y en particular a quienes controlan el poder público.


No cabe duda que habría gozo infinito de muchos opinantes públicos si se dijera, por algún delincuente, que Álvaro Uribe Vélez ha estado envuelto en alguna fechoría.


Como la verdad se quiere tomar como instrumento de venganza, muchos crímenes quedarán sepultados por el olvido y más de un capital político mal habido seguirá aprobado por la sociedad.


Después de los debates en el Congreso, como con ellos el país no se estremeció y las encuestas no han registrado merma en la popularidad del Presidente, es probable que la cuestión paramilitar empiece a agonizar. Más todavía si frente a una posible paz con el ELN hay que cambiar de posición moral y salir a defender que la reconciliación es indulto para los guerrilleros, con premios económicos, presencia asegurada en los cuerpos colegiados, certificados de buena conducta y garantía de olvido total, sin reparación.


Con el ELN sí que será inocente y salvador para la patria el firmar y predicar que es menester refundar el Estado. Y más todavía si a las FARC se les ocurriera hablar de conversaciones de paz.




Reforma tributaria 2007

enero 26/2007


Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa
...

Articulo completo...



Columnas de
Héctor Hernández A.

11/01 Necesidad de Buenos...

Mostrar/Ocultar
Columnas de 2007


Mostrar/Ocultar
Columnas de 2006