Columna de opinión
Por Héctor Hernández Ayazo
marzo 2/2007
Así es el subdesarrollo
El subdesarrollo es más que todo un problema cultural, de educación, de formación mental de las gentes. Con mentalidad de indiferencia ante el transcurso del tiempo, de falta de valoración adecuada de los aspectos que dignifican la vida, de sanas ambiciones para obtener máximos resultados, está garantizado el retardo de los pueblos.
Cartagena, la Cartagena política y burocrática, es un ejemplo de esa molicie contemplativa que espera que el progreso lo traigan otros con su esfuerzo y que piensa que el mejorestar es obra graciosa del transcurso de los años, quizá una dádiva que traen los calendarios.
Un ejemplo patético, por lo que impacta en la vida ciudadana y por lo que refleja la ineptitud de las autoridades públicas, es la invasión del espacio público. Desde hace años existe en la ciudad una oficina actuante para pesar en el presupuesto del Distrito y consumir dineros de los contribuyentes, pero de pobre eficacia para construir realidades.
A la vista está que la invasión del espacio público aumenta a pesar de que de cuando en cuando se reciclen discursos vacíos que quieren disfrazar con pomposas peroratas sociales la falta de claridad de ideas, de verdaderos propósitos y de acciones definidas.
Lo que es fácil si existe trabajo serio, programado y decidido se complica con distracciones de la más diversa índole. Se acude a expedientes desgastados para crear el mito de soluciones redentoras y transformadoras, que en verdad son sólo maniobras dilatorias y despilfarradoras del presupuesto.
Los espejismos son recurrentes, tanto como el juego con el tiempo. Desde hace ya largos años, en la segunda alcaldía del señor Curi o sea en el pasado siglo, se dijo que en breves días el problema de la ocupación del espacio público en el centro amurallado estaría resuelto. Chorro de babas. Se fue Curi dejando un problema creciente. Regresa y volvemos a las andadas.
Sólo que ahora, quizás el sonrojo o la necesidad de cambiar de fábula, lleva a colocar plazos menos breves, ya no de días sino de años. Ahora son seis años los requeridos para llegar a la meta. Entre tanto, no hay barrio de la ciudad que no soporte el flagelo de la desaparición del espacio público por causa de los negocios callejeros u otras actividades.
Una administración seria y eficaz habría dado pasos efectivos para solucionar el problema. Bastante presupuesto se ha derrochado y se sigue derrochando sin logros; la sola nómina de la oficina encargada de decirnos tantos engaños es ya un valor importante. Si el dinero que se ha pagado en burocracia, estudios y programas de espacio público se hubiera invertido en adquirir inmuebles donde alojar a los vendedores, se hubiera invertido en crearles negocios formales en otros lugares, en construir y abrir nuevas plazas de mercado, con acompañamiento de un real ejercicio de la autoridad, la solución habría avanzado y la ciudad tendría otra cara.
Este es solo un problema de esos que afronta Cartagena de Indias y que golpean la calidad de vida de sus habitantes. Uno más de esos sobre los que se habla todos los días y nunca se abordan con propósitos serios.
Que sí es posible resolverlo, lo probaron en Bogotá los alcaldes que se propusieron hacerlo y que administraron esa ciudad con honradez, diligencia y mentalidad moderna.
Quizá cuando el remedio mágico sea una contratación de muchísimo dinero, entonces el halago de los contratos, que parece ser el mejor motor de sus administraciones, hará posible atisbar soluciones en Cartagena.
Mientras tanto, las mentalidades subdesarrolladas nos seguirán regalando sus discursos de relumbrón y menguadas acciones.
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...