Información

Columna de opinión

Por Héctor Hernández Ayazo
octubre 12/2007


Y las cosas pueden ser peores en Bolivar y Cartagena


Lo terrible es que nunca nada es totalmente terrible, afirmaba un reputado dramaturgo, y, aunque parezca pesimista, tal aserto está confirmado por la realidad.


En Bolívar y Cartagena podría haberse pensado que después de las administraciones vergonzosas y desastrosas de Libardo Simancas y Nicolás Curi no podría sobrevenir nada peor. La campaña política en curso para renovar autoridades regionales y locales prueba lo contrario.


Las infamantes acusaciones que con agresiva reciprocidad se lanzan algunos candidatos indican, con lamentable certidumbre, el descenso moral que ha sufrido nuestra sociedad.


Por otra parte, en las campañas, con una o dos excepciones, se deja ver que los filtros morales no existen cuando de conseguir votos se trata. Los pactos de adhesión que, con insultante eufemismo se ha dado en llamar acuerdos programáticos o alianzas estratégicas, suelen ser la apariencia de fétidos pactos de gobernabilidad. Se logran adhesiones o renuncias de otros candidatos a cambio de la entrega de futuras porciones de gobierno. Los apoyos económicos non sanctos consiguen por debajo de la mesa manejar los futuros gobiernos regionales y locales.


Como si fuera poco, cuando aparecen algunas fotografías de los candidatos y sus acompañantes o sostenedores, algunas veces, se sufre la misma sensación que si se tratara de una fotografía tomada en los patios de La Picota, pues en ellas aparecen quienes han dejado tenebrosas huellas en el manejo de dineros públicos o quienes gozan de fama por sus trapisondas en el sector público.


Los partidos, en Bolívar y Cartagena, con la excepción del Polo Democrático Alternativo, cerraron los ojos y se taparon las narices al momento de repartir avales, bendecir alianzas y recibir adherentes o acompañantes para sus candidatos.


Más que sórdida es asqueante la crudeza de lo que ocurre. De ser cierto que para forzar adhesiones a un candidato se cierran establecimientos de salud, que con el mismo fin se retienen pagos o precipitan pagos a acreedores del erario y se quitan y entregan contratos, estamos ante acciones iguales o peores que las endilgadas a los paramilitares.


Las autoridades de control no se estremecen. Ellas ignoran lo que los mismos candidatos se dicen los unos a los otros, no escuchan lo que se grita en las calles ni ven lo que cualquier humano presencia.


Pareciera que existe un concierto generalizado para que triunfe la inmoralidad y en Bolívar y Cartagena se afirmen la rapiña y el desgreño administrativo.


La democracia desaparece bajo el alud de circunstancias que dejan relegada la voluntad popular a una pequeña expresión y la reemplazan por el voto impulsado por una paga, por la presión política y por la fuerza de los contratistas estatales contra sus trabajadores.


De seguro, con inmensa frescura, los responsables de los entes de control, con pérfida ironía, invitarán a las gentes a denunciar. Como si necesitase denuncia lo que se olfatea, palpa y ve en las calles de ciudades y pueblos.


Como desilusionante conclusión, hay que aprestarse a la alta probabilidad de empeorar.




Reforma tributaria 2007

enero 26/2007


Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa
...

Articulo completo...



Columnas de
Héctor Hernández A.

11/01 Necesidad de Buenos...

Mostrar/Ocultar
Columnas de 2007


Mostrar/Ocultar
Columnas de 2006