Información

Columna de opinión

Por Héctor Hernández Ayazo
septiembre 14/2007


¿Para quién trabajan los congresistas?


La respuesta patriótica es simple: por el beneficio de los colombianos. Tan candorosa respuesta se desdibuja cuando el ciudadano se entera de lo que hacen, dicen, defienden y atacan los señores miembros del Congreso de Colombia.


Razones tiene el ciudadano para dudar del patriotismo de algunos congresistas en sus actuaciones. Por lo menos en veces, ellas no reflejan el interés colectivo. Un ejemplo lo tenemos a la vista en estos días: un conjunto de senadores está empeñado en defender los intereses de RCN y CARACOL; batallan contra el gobierno y la Comisión Nacional de Televisión para que no exista un tercer canal privado y abierto. Sudan su investidura en el inalcanzable objetivo de demostrar que esas dos cadenas ofrecen la programación ideal y que se van a quebrar si se permite un tercer competidor.


No deja dudas que están defendiendo intereses privados, que parecieran fletados por las dos empresas privadas que se reparten nuestra televisión abierta y colman el segmento radial. A simple vista se palpa que un tercer competidor producirá ventajas para el televidente, con el solo hecho de permitir otras miradas y otros espectros. El mundo de lo posible no se ha agotado con RCN y Caracol. Están lejos de llegar siquiera a un nivel satisfactorio. La observación casual de sus frívolos y superficiales noticieros, el padecimiento de la avalancha de contenidos de sexo y violencia, la continua publicidad de estos programas, son suficientes argumentos para desechar las alabanzas que algunos senadores hacen de las dichas cadenas.


En otras oportunidades el poder de legislar se ha encaminado de manera singular y directa a favorecer grupos precisos, ignorando sin miramiento intereses más dignos de protección. Así, la Ley 603 de 2001 es un contundente ejemplo de la legislación inspirada en el interés particular. Con esta ley que obliga al representante legal de una sociedad a incluir en su informe de gestión "el estado de cumplimiento de las normas sobre propiedad intelectual y derechos de autor por parte de la sociedad" se evidenció el éxito del cabildeo, y quién sabe qué otros argumentos de seducción, de las compañías de software. Pues nadie puede caer en la ingenuidad de pensar que en este punto se trataba de exigir que las empresas declaren si están pirateando a García Márquez o a Mutis. Es patente que se busca que todas las sociedades garanticen y proclamen que han pagado los altos derechos de los soportes lógicos de los ordenadores.


Esa búsqueda de una adecuada protección de los concernidos en cuanto a sus derechos está muy bien y es loable. Lo reprochable es que los señores congresistas sólo hagan el mandado a que se les induce sin pensar en el bien general. Pues cabe preguntar, ¿por qué en la misma ley no crearon la misma obligación para que el representante legal declare el estado de cumplimiento de las normas laborales, de las normas sobre seguridad social, de las normas sobre medio ambiente? ¿Acaso no es de mayor importancia social que se paguen los salarios y prestaciones a los trabajadores, que no se abuse del trabajo de menores y embarazadas, que se cumpla con la coberturas en salud y pensiones, que se respete el medio ambiente? Pero no, al legislador no se le había motivado para defender cusas sociales sino las particulares de los fabricantes y distribuidores de soportes lógicos.


Y este caso no es el único, pues hemos escuchado cómo han sido impelidos a legislar a favor de los vendedores de partes en automotores y a favor de los agentes de telefonía celular. La protección de los usuarios contra el robo de celulares que en mucha parte podía evitarse con un poco de lealtad de las compañías prestadoras del servicio para con sus clientes no suscitó interés en nuestro legislador. Su oído sólo estaba atento a las peticiones de los poderosos autopartistas y de los agentes de celulares.


Cuando se hable de corrupción es bueno preguntarse cuántas leyes, aún siendo ellas mismas buenas, son fruto podrido del juego de motivaciones indelicadas y otras seducciones.




Reforma tributaria 2007

enero 26/2007


Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa
...

Articulo completo...



Columnas de
Héctor Hernández A.

11/01 Necesidad de Buenos...

Mostrar/Ocultar
Columnas de 2007


Mostrar/Ocultar
Columnas de 2006