Columna de opinión
Por Héctor Hernández Ayazo
diciembre 08/2006
La tragedia de Cartagena
Singular lo que acontece en Cartagena de Indias, Patrimonio Histórico de la Humanidad. El vistazo diario a la prensa escrita de la ciudad significa enterarse de una nueva dolencia o del agravamiento de otra ya crónica. El desaseo en las calles de la ciudad, la invasión del espacio público por vendedores, el ruido exagerado, los vehículos estacionados en andenes y zonas verdes, caos en el tránsito automotor, desgreño en la administración pública en todos sus niveles, negocios con tufo de corrupción en los distintos niveles de la administración pública, terrible situación de ruina en edificios de colegios y pésimos resultados en la valoración de la educación pública de Cartagena, deficiencias graves en la salud pública en Cartagena, vías en mal estado, asesinatos en aumento, asaltos aquí y allá, y cuántas cosas más.
Así, por ejemplo, los retrasos de Transcaribe en cualquier lugar del mundo habrían dado lugar a imparables reproches, a juicios de responsabilidad y a sanción eficaz a los comprometidos. Improvisación, mentiras, incumplimientos son algunos ingredientes del comportamiento de las autoridades en esta obra y, desde luego, existe la sospecha de indelicadezas en el manejo de los recursos.
Así, por ejemplo, la lentitud inadmisible de Acuacar en los trabajos que, como en el caso de Manga, le embargan varios meses con las consiguientes molestias para la ciudadanía que sorprendida pregunta si acaso se trata de grandísimos desafíos a la ingeniería y a la tecnología, pero sumisa sigue su rutina como si ya el cierre de calles para la circulación de automóviles fuera algo que no importara.
Sin embargo, a ese cuadro deplorable se suma una actitud de raro conformismo, y eso es lo singular. Raro conformismo digo, por cuanto la gente refunfuña contra todo lo que le molesta en su deambular diario, pero en alta voz sólo se oye conformidad y aplauso con la administración distrital. Raro conformismo porque en alto se pregona que tenemos una excelente administración y se inventan disculpas para explicar el infeliz decurso de la vida ciudadana.
Pareciera que nos acostumbramos a la noticia cotidiana del asesinato en los barrios apartados, donde el turista no llega, y por eso seguimos predicando el desactualizado discurso de una Cartagena segura y hacemos caso omiso de los atracos continuos en buses y busetas, los despojos violentos de dinero llamados fleteos, y tantas otras vivencias terribles que se repiten cada vez en mayor número.
Esta situación es la más grave de todas porque implica el adormecimiento de la conciencia ciudadana. Resulta bastante difícil progresar cuando se tiene la percepción de que tenemos la administración perfecta y que, entonces, hay que resignarse a que las cosas anden mal puesto que esta malandanza no es efecto de la administración.
Mientras creamos que estamos en la ciudad más bella de Colombia porque así digan quienes sólo visitan las murallas, las fortificaciones, las viejas iglesias, los hoteles cinco estrellas y las tiendas de esmeraldas, estamos perdidos. Porque Cartagena es más que eso: es una de las ciudades de Colombia con más tugurios, con más gente en miseria, con más gente que duerme sin comer, con más gente enferma sin que pueda recibir atención médica, con más niños sin escuelas, con más alto índice mortalidad infantil y con más pobres niveles educativos. Porque Cartagena también es una de las ciudades en que reina el desgreño y la ineficiencia en la administración pública y en que la raponería contra los recursos públicos es mayúscula.
Claro, este cuadro de la verdadera Cartagena se posibilita por la indiferencia de muchísimos y por los intereses creados de otros que, consciente de lo que sucede, exaltan las sucesivas administraciones distritales por cuanto de este desastre administrativo y moral sacan provecho.
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...