Columna de opinión
Por Héctor Hernández Ayazo
abril 12/2006
EL SIGNO DEL ESCÁNDALO
En la antesala de las elecciones, el escándalo asedia al gobierno del Presidente Uribe Vélez. Difícil que un mandatario colombiano terminara un período sin que su gobierno se encontrara zarandeado por acusaciones sobre bochornosas situaciones cumplidas por el propio Presidente o sus agentes. Le ha tocado el turno al señor Uribe Vélez, a pocos días de que su nombre sea juzgado por los electores.
Turbias acciones en la adjudicación de tierras, turbias acciones en el manejo de créditos oficiales, siniestras acciones en el DAS, son algunas de las revelaciones que se hacen por distintos canales. Las últimas, fruto de las declaraciones de un exfuncionario del DAS, hoy en la cárcel, han sido las que coparon la atención de los agentes políticos.
Según ellas, paramilitares y narcos habrían participado con actividad y éxito en la tarea de acumular votos para el triunfo del entonces candidato Uribe Vélez en algunos departamentos de la Costa Caribe. Asesinatos, complots y favorecimientos impropios habrían seguido a la aventura electoral.
Los candidatos opositores han saltado a la escena para tratar de sacar provecho de las acusaciones, en cuanto encierran ingredientes gravísimos que, por lo menos políticamente, comprometen la responsabilidad de cualquier gobernante. Hasta ahora el énfasis se ha colocado en el eventual fraude electoral.
El escándalo, me atrevo a pensar, tendrá corto fin por una serie de factores. El primero de ello, los días santos, que distraen la atención de las gentes. Muchos colombianos no desean hablar de política ni de problemas en estos días.
El segundo factor, es que en Colombia los hechos son tan veloces por cuenta de las tragedias frecuentes, los crímenes horripilantes casi cotidianos y las continuas desahogadas vengativas de corruptos que la opinión pasa de un tema a otro con rapidez, y más rauda aún si le llegan atrevidas noticias de la farándula o sucesos deportivos que emocionen a las masas.
El tercero y más importante de los motivos que sofocarán el escándalo es que lo haya tomado con vehemencia el doctor Horacio Serpa, pues a muchos debió producirles sonrisa oírlo hablar de deslegitimación de un gobierno elegido con votos del narcotráfico, cuando antes de esa afirmación el doctor Serpa debió pedirle perdón a los colombianos por el gobierno Samper, que recibió tan férvidos apoyo y defensa suyos. Debió el doctor Serpa recordar con pudicia que ese mismo gobierno mandó a una cómoda embajada al Fiscal General que quiso sepultar desde el instante de su nacimiento el famoso escándalo del 8.000 y que luego se prodigó en halagos para obtener del Congreso que votara una exoneración de responsabilidad penal y olvidara la responsabilidad política.
A los amigos del Presidente Uribe les bastará con señalar que el exfuncionario preso merece la misma credibilidad que el candidato Serpa pidió que se le otorgara al anticuario Medina y al ex ministro Botero cuando señalaron a Samper como sabedor de la llegada de raudales de dineros del narcotráfico a su campaña.
Es que el país ya ha entendido que existe una moral política en que los hechos y las conductas son buenas o malas según quien las realice. De allí que el común de las gentes, con apoyo en el sentido común, toma el partido de considerar que todos los políticos son de la misma calaña y que en consecuencia ninguno merece crédito. Es que hoy censuran a Uribe Vélez por los hechos del DAS, quienes ayer mostraban sus espaldas como exoneración de responsabilidad. Esta situación, alimentada de cinismo, genera escepticismo en el pueblo.
Desde luego, el pecado del gobernante de ayer no justifica al del gobernante de hoy. Imposible. Pero la falta de autoridad moral de los jueces induce a despreciar las sentencias contra los reos, dándole cabida a una generalizada tendencia a la laxitud ética y al crecimiento de la desconfianza popular.
Si Mockus y Carlos Gaviria fueran los líderes de la indignación que reclamara claridad y verdad absoluta sobre lo acontecido, el candidato Presidente podría sentir estremecida su base. No así cuando lo hace un contendor deslucido en la materia. Sigue siendo valedero que Farc y Serpa son los mejores electores del candidato Uribe Vélez.
Las gentes ratificarán que todos los políticos son lo mismo y cerrarán la página, sin graves consecuencias para el candidato Uribe y sin que importe un comino si los hechos fueron verdad o infundios de un vengativo preso.
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...