Columna de opinión
Por Héctor Hernández Ayazo
enero 18/2005
El comercio electoral
La ley de los partidos, inspirada en el deseo de fortificar las agrupaciones políticas, está generando múltiples realinderamientos electorales. La noticia diaria es la migración de aspirantes al Congreso que, sin mayores escrúpulos ideológicos, pasan de un partido a otro, en el afán de asegurar su elección. Conservadores pasan al partido de la U, antiguos liberales se unen con Equipo Colombia de neta extracción conservadora, del Polo salen algunos para Cambio Radical y al Polo invitan a personas que se caracterizaron en otras toldas políticas.
Esa trashumancia ocurre en todos los partidos, tanto para abrir las puertas a recién llegados como para que salgan los buscadores de mejores oportunidades. Reina el propósito de asegurar curul, de afianzar el capital político. Lo de las ideas es cuestión de segundo plano. Las noticias de alianzas y agregados electorales tienen hoy el mismo colorido que cuando se anuncian las vinculaciones, canjes y despidos del fútbol profesional o del béisbol de las grandes ligas.
Todavía más avanzados, algunos cobijados por la tolda de un partido, en el afán de asegurar su curul o de recibir aportes económicos para la campaña, anuncian alianzas con personas de otros partidos. Es decir, el aspirante al Senado no será leal con sus copartidarios que aspiran a la Cámara ni el candidato a ésta con sus compañeros buscadores del Senado. Parece que cualquier suerte de alianza es válida, y en esta última forma de transacciones electorales, es obvio que influye la norma del “voto preferente”.
Bolívar es un ejemplo. El mercado electoral está en ebullición. Ninguna alianza es imposible. Las consideraciones ideológicas, los pasados enfrentamientos, las manchas o suspicacias que despierten algunas hojas de vida, las adhesiones a causas presidenciales, ni ninguna otra divergencia entre aspirantes cuenta a la hora de sellar acuerdos de cooperación.
Quizá nunca antes se había puesto tan al desnudo el tráfico entre aspirantes a ser elegidos. La política pierde dignidad.
El debate público, manejado con maniqueísmo evidente por algunos, se ha limitado a girar en torno a la inclusión de paramilitares o sus simpatizantes abiertos en las listas. Nada se dice de los habituales saqueadores del presupuesto ni de los habituales corruptos.
Sobre el paramilitarismo y sus simpatizantes se ha dado una reacción vigorosa por parte de Cambio Radical y el Partido de la U. Con innegable valor, se han desprendido de muchos votos y quizá de buen cúmulo de apoyo económico. Han dado la cara al país y han confirmado con hechos lo que venían predicando sobre su limpieza frente a al apoyo de actores armados.
El doctor César Gaviria, que ha estado muy ocupado en exigir definiciones al Presidente Uribe sobre el tema del respaldo de estas gentes, queda ante la ineludible obligación de producir la limpieza en su Partido Liberal, pues allá también andan aspirantes que la opinión señala como indeseables. Otro tanto le tocará al doctor Holguín pues el Partido Conservador también parece albergar personajes impulsados por el respaldo paramilitar. En general, todo partido debe escrutarse, pues ninguno puede declararse absolutamente limpio.
Si la limpieza se generaliza habrá un mejor clima electoral, que sería óptimo si además fueran expulsados los candidatos que gozan de extendida fama de raponear el fisco o de comprar votos.
Reforma tributaria 2007
enero 26/2007
Como todos los fines de año, el Gobierno, prepara un cúmulo de normas financieras, que aplican para el siguiente período, lo cual se traduce en nuevas cargas para los contribuyentes u obligados a reportes contables o fiscales , así , como a los contadores y revisores Fiscales.
Presentamos a través de 6 Boletines la incidencia y efectos en las obligaciones con el Estado y minimizar el impacto de riesgo, por omisión en las aplicaciones por parte de la Empresa...
Articulo completo...