Al Fiscal General hay que abonarle la valentía para deshacerse de sus inmediatos y más elevados funcionarios. Formidable que en este caso en Colombia hayamos visto que es posible ir más allá de las simples explicaciones y justificaciones.
El Fiscal ha aceptado que se incurrió en conductas equivocadas y que los errores en la administración pública deben expiarse. En este caso se ha hecho efectiva la responsabilidad política, sin que ello signifique que los retirados han cometido delitos. Y así debe ser, pues más de un descalabro del Estado y parte del desprestigio de los gobiernos se debe a la perniciosa tesis de que mientras no haya condena por parte de la justicia penal, el funcionario tachado de obrar mal siga en su puesto.
Sería excelente que los gremios, sindicatos y otras organizaciones cívicas o culturales impulsaran nombres de buenos candidatos para la alcaldía de Cartagena. Un gran salto ciudadano es que en este campo se arrebate la iniciativa a los políticos profesionales. Bogotá con Mockus y Peñalosa, y, luego Medellín con Fajardo, demostraron que se puede derrotar a la clase política profesional.
El barrio de Crespo presenta calles ocupadas por particulares. Como la que debiera separar el edificio de la Fiscalía del Centro Residencial aledaño. Ése es un espacio público que debe recuperarse. ¿Cuáles las razones para que la autoridad pública se abstenga de recuperarlo? ¿Por qué la Personería, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo no actúan con diligencia en este caso?
Es un gran alivio que las autoridades hayan reconocido que era riesgoso para la salud de los futuros moradores edificar en los terrenos que fueron de la Federación de Algodoneros. Ahora sigue la tarea de tomar medidas para el saneamiento de la zona y para precaver daños a los vecinos y transeúntes.
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