La pregunta del cartagenero es: ¿si en un primer tramo de apenas un kilómetro, Transcaribe ha incurrido en costos superiores a cien mil millones de pesos ($100.000´000.000), a cuánto ascenderán los sobrecostos en el tramo restante que es muchas veces más largo?
En Transcaribe lo mismo que en los Juegos Centroamericanos y del Caribe piensan que a la ciudadanía sólo hay que tomarla en cuenta como destinataria de publicidad, pero no para rendirle cuentas. Pareciera que el dinero gastado fuera de estas entidades y no de la ciudadanía ignorada a la hora de las cuentas.
Los felices ganadores del contrato para sensibilizar a la ciudadanía en materia de tránsito terrestre tienen una tarea inicial: enseñarle al Gobernador de Bolívar, al Alcalde de Cartagena y a los Procuradores Departamental y Provincial que el artículo 78 del Código de Tránsito Terrestre (Ley 769 de 2002) que dice: “Las entidades públicas o privadas y los propietarios de los locales comerciales no podrán hacer uso del espacio público frente a sus establecimientos para el estacionamiento exclusivo de sus vehículos o de sus clientes.”
Cuando los Procuradores sirven de ejemplo para violar la ley ¿qué puede esperarse de los demás funcionarios?
El Alcalde ha multado a muchas personas por colocar escombros en las aceras y otros espacios públicos. Pero las autoridades no quieren ver a los constructores que en pleno centro histórico ocupan las aceras con materiales de construcción.
El mejor regalo del comercio a sus clientes es la buena atención, el buen servicio. Lástima que en nuestros supermercados no parece existir preocupación por el cliente, sino interés en hacerle difíciles las compras y en venderle sin tener que ver con la calidad de los productos. El que lo dude que visite estas secciones: los baños, el área de atención al cliente y la de frutas.
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