Cartagena ¿la ciudad segura?
marzo 01/2006
Que Cartagena es una ciudad libre de las operaciones de los alzados en armas parece cierto. Que Cartagena sea una ciudad segura, es decir, que la vida de sus habitantes esté adecuadamente protegida, es discutible.
Es evidente que en algunos sectores, los habitados por las personas de mejor estado económico o aquellos en que están plantadas las empresas comerciales e industriales importantes, existe una razonable seguridad. Raros son los crímenes contra la vida de las peronas, aunque sí son frecuentes los delitos contra el patrimonio económico. Atracos y otras fechorías de la misma laya tienen ocurrencia con indudable frecuencia.
Es costumbre ponderar la seguridad de las personas. Cartagena aparece como un paraíso en que la muerte injusta de un humano fuera cosa exótica. La terrible realidad es otra: La muerte asecha en muchos barrios, la muerte se presenta como ejecución de siniestros planes, la muerte llega por obra de empresarios del asesinato, la muerta sucede y, a lo mejor, después nada pasa, salvo esperar el próximo muerto.
Hay víctimas de asesinato a quienes lloran sus familias, sus amistades, sus compañeros de trabajo y la justicia olvida. Muerte e impunidad andan de la mano.
Algunas muertes hacen ruido y hasta el Fiscal General sale a la televisión a dar informes de las investigaciones y a anunciar las capturas de sospechos del crimen. Hay muertes, las más, que se quedan en las estadísticas policiales y algunas, quizá, ni a esas estadísticas llegan.
La sociedad lleva cuenta de los periodistas, los maestros, los policías, los deportistas, los concejales, los diputados, los congresistas, los jueces, los candidatos a corporaciones públicas o a alcaldes muertos. Nadie cuenta, en cambio, a las gentes del común que por cualquier cosa reciben un balazo. Y esos son los más.
Pareciera que hay muertos que a las autoridades y a la sociedad en general no les dolieran. Qué lástima, pero qué verdad.
Para que tengamos en cuenta lo que sucede en nuestra sociedad vamos a presentar el registro de asesinatos ocurridos en enero de 2006, en solo la ciudad de Cartagena, tomando para ello las publicaciones de EL UNIVERSAL. Veamos un sucinto resumen de lo leído en los ejemplares de ese periódico:
Martes 2 de enero: El albañil Franklin Maturana Castellano, de 27 años de edad, fue muerto de un balazo en el pecho que recibió en la calle El Volcán del barrio San Isidro a las 11:40 de la noche del 31 de diciembre, cuando presenciaba una pelea.
José Gregorio Caro Leones, de 29 años y ocupación prestamista, murió de dos balazos en el pecho que recibió a la 1 de la madrugada del 1º de enero cuando iba en una moto Honda, en el callejón La Unión del sector Los Tamarindos del barrio El Pozón.
A las 4:00 de la tarde del día 1º de enero, en el barrio Las Lomas murió Yuranis Sarmiento Mendivil, de 14 años y residente en La Lomas, víctima de un impacto de bala en el pecho que recibió mientras caminaba por una calle del barrio Paraguay. El presunto homicida fue capturado.
Miércoles 3 de enero: El tendero Armando Rafael Arteaga Díaz, de 31 años, muere en una clínica de Manga por heridas a machetazos que recibió el domingo 1º, cerca de una tienda en Torices. Édinson Yepes Costar fue detenido, según dijo la Policía. Los amigos del muerto dicen que el presunto victimario fue el “Monito Cande”, pero la Policía no informó si es el mismo Yepes Castar.
Viernes 6 de enero: muere mujer de 80 años en tiroteo: Bertha Pérez Hernández abaleada el miércoles 7 a las 7:30 de la noche, en la Transversal 71 de Los Alpes, cerca de la tienda La Mejor, en atentado contra el dueño José Antonio Naya, oriundo de Medellín. Además, resultaron heridos éste y otra dos personas.
Se investiga la muerte del comerciante Arnoldo Gustavo Solana Tinoco, de 43 años, residente en Avenida Miramar en Manga, quien fue llevado el miércoles en la noche a la Clínica Ami y allí falleció de paro cardíaco poco después. Fue encontrado moribundo en un sector de La María. Según la Policía, los médicos señalan sobredosis de alguna sustancia como posible causa de la muerte.
10 enero: Es asesinado el futbolista Elson Becerra en La Boquilla, a las 8:45 horas de la noche del 9 de enero.
11 enero: el jefe de seguridad del mercado de Bazurto, Luis Uriel Gallo García, fue asesinado ayer a balazos en el Pie de la Popa mientras iba en un taxi de su propiedad. Falleció en la Clínica Ami y los asesinos huyeron al parecer en dirección al barrio San Francisco.
15 de enero: En la puerta de su casa y delante de su mujer embarazada, cuatro hombres asesinaron de un balazo en la cabeza, al menor Alex Eduardo Barrios Ríos, de 17 años y residente en el barrio Paulo Sexto II, calle Primero de Mayo. Los familiares sindican a cuatro miembros de las bandas “Los Águilas” y “Los Alberquitas”. Le dispararon varias veces, pero una sola bala hizo impacto; los hombres se apostaron en la cercanía de la casa. El hecho aconteció el viernes en la noche.
20 enero: El 18 de enero, Silvio León Rodríguez Cardona, de 60 años, comerciante, es encontrado muerto con una toalla en el rostro en el baño de una de las habitaciones de Hospedaje El Coral, en el barrio El Bosque, negocio que al parecer era de su propiedad. La policía sospecha que haya podido ser un asesintado. Se espera resultado de necropsia.
21 enero: el día 20, desconocidos asesinan en la calle de La Virgen, en El Pozón, a José Luis Sánchez Chaverra, vendedor ambulante de 31 años de edad, residente en la Calle 17 de Julio del mismo barrio. Mientras jugaba cartas, llegaron dos hombres que le apuntaron y lo mataron con disparos.
22 enero: Sicarios matan mujer en Vistahermosa. Dos pistoleros, ayer, incursionaro en un salón de belleza y dispararon contra Maira Teresa Maza Almeida, de 40 años, natural de 40 años, residente en el barrio y maestra de la Escuela Comunal Vistahermosa.
29 enero falleció ayer Elkin Estrada Díaz, de 15 años y estudiante del colegio San Juan Damasco del barrio Camino del Medio, quien había sido herido de bala el martes 24 en la noche, mientras jugaba futbol, a causa de disparos con arma de fuego que le hiciera una persona a quien supuestamente le habían robado una cadena.
30 enero: en hechos confusos fue asesinado ayer en la madrugada Miguel Ernesto Julio Luque, de 37 años, natural de Cartagena y de profesión desconocida. Presentó heridas de bala en el abdomen y falleció en la clínica Blas de Lezo, donde había llegado por sus propios medios.
Reforma tributaria 2007
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