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TRANSCARIBE Y LA IMPROVISACIÓN

febrero 08/2006


El Transcaribe cartagenero afronta nuevas dificultades. La semana anterior se planteó la necesidad de un nuevo puente en el sector de Chambacú. En el presupuesto de obras se contemplaba seguir utilizando el actual y luego se descubrió que sería incapaz para atender los requerimientos del nuevo sistema.


En esta semana sale a relucir que un estudio técnico desnuda el riesgo de daño de las murallas y del Castillo de San Felipe por efectos del paso repetido de los buses articulados con su peso exagerado. Esta circunstancia, denunciada por columnistas de la prensa local y otros amantes de preservar nuestro tesoro colonial, había sido ignorada por los preparadores y realizadores del proyecto.


Nuevos estudios y nuevos contratos y nuevos costos son los únicos frutos ciertos de esta improvisación continuada.


Los vendedores siguen en sus puestos y el público sufriendo las dificultades de movilización, con nuevos anuncios de cambio de empleos de vía y de aumento de restricciones por parte del DATT. Allí también se improvisa y ¿qué importa incomodar al público, en una ciudad en que la comodidad de los ciudadanos no es un valor cultural ni político? Además, el DATT también tiene derecho a improvisar y vivir en el juego de ensayo-error.


El interrogante ahora es si antes los escollos nuevos, que no se sabe cuándo cesarán, la molestia terminará en siete meses, como se dijo al principio de la obra, o si, como parecen indicarlo los hechos, Cartagena va camino de una prolongada perturbación vial.