HOMBRE SENTADO EN UNA SILLA PLEGADIZA

Un hombre sentado en una silla plegadiza, todo él
mirando el mar
lleno de moluscos, de ahogados, de estrellas caìdas
Mirando el mar, solo
el vaivén del mar, el monótono fluir de las nubes

No algo más allá, oculto detrás del telón, sólo la rizada
superficie, el espectáculo

Ningún bello delfín agonizando en el palacio de la memoria
Ninguna blanca obsesión de la ballena transita estas aguas

No el vórtice de la flor de nueve pétalos, el dulce samadi
es el objeto de esta contemplación
de espaldas a la zona de los nuevos hoteles
No el gran vacío, madre de los diez mil seres
Solo el grande, el pequeño saco , el verdadero vacío
Algo suspendido, presente y sólido
como un hedor inevitable que comienza a esparcirse

Un hombre solo sentado en una silla plegadiza de alquiler
perdido de sí, hallado de sí
de tanto en tanto, cambiando
ligeramente de posición , ligeramente de canal
como un viejo monje que ha extraviado su fe y ahora mira
un gran televisor a colores

a Ray, el contemplador