MANTARRAYA
Por algún divertido arreglo
los dos muchachos han dividido en dos la mantarraya
como si fuera una hoja de papel
y ahora cada uno lleva su parte colgando de la mano
Ya nada queda de la gracia que el animal
exhibe en los acuarios
Ondeando, sumergiéndose, elevándose en el agua
todo su cuerpo como dos extrañas alas
Mientras la ofrecen a lo largo de la playa los dos muchachos
aseguran que con ella se prepara un excelente
y vigorizante cocido
Las dos partes siguen vivas
A veces una de ellas levemente se estremece y aletea
como si una parte reclamara la otra
O como si conservara alguna oscura memoria de su vuelo