DE LA LUCIDA DE LA NATURALEZA
A veces la naturaleza se copia a sí misma:
el diseño de la hoja de la flechera repite el de la hoja de la ceiba
o viceversa
A veces copia el ingenio del hombre:
detrás de cualquier cuadrúpedo se agazapa la metáfora de una silla
A veces imita el Arte:
un árbol es la vana y laboriosa duplicación de las nervaduras de una hoja
diría Borges y corrobora Magritte
A veces suma:
el corazón del hombre equivale al corazón de un tigre
más la fantasmagoría de un ángel
A veces resta:
el hermoso muchacho de la esquina es un ángel menos el ingrávido par de alas
A veces
simple, perversamente, juega
como en la inquietante condición de cierta flor carnívora
que en las noches abre sus pétalos para arrojar los restos de las moscas
capturadas durante el día
o en el refinado erotismo de la mantis religiosa cuya ávida hembra
en un acto de suprema generosidad eterniza al macho
mientras este goza inmerso en el infinito placer de la cópula