PRELIMINAR
En este tiempo en que se aclama la muerte de los sueños y de las utopías, a cambio de una post-modernidad que nos somete a un fraccionamiento artificioso pero cauteloso.
En estos tiempos, en que los creadores se han refugiado en una solitaria individualidad, con su peculiar desgarramiento y agonía, en medio del estruendo de las grandes ciudades. El sentido de ciudad y de ética se disuelven.
En estos tiempos de post-modernidad, el yo es anterior al todos. Tras la pérdida de confianza en los proyectos de transformación de la sociedad, parece que todos los esfuerzos deberían estar encaminados a la realización personal.
En estos tiempos, los grandes principios éticos no se mantienen con carácter universal, pues se ha creado una ética de la situación, del "todo depende". El sentimiento inmediatista está muy por encima de la razón.
Por estos motivos, y de seguro por otros más, es que en esta post-modernidad la obra Cervantina viene como anillo al dedo, pues en ella toda se respira valores morales: Justicia, Honestidad, Lealtad, Amor Verdadero, etc., y no de una manera lisa y llana, sino metidos esos valores en un saco de contradicciones la más de las veces, tal como acontece en el ser humano, pues también él es poseedor de defectos y carencias, y no sólo de cualidades.
Miguel de Cervantes como todos los de su siglo, vivieron y son hijos del Renacimiento, y por lo tanto, bebieron de sus fuentes humanísticas: Los Humanistas eran los hombres mas avanzados de esa época.
Por eso Miguel de Cervantes y su obra, es una ética de la solidaridad y una esperanza en la utopía. La tarea del Quijote consiste en reparar injusticias, la defensa de los débiles y defender su lucha, quiere que reine el heroísmo, la bondad, el amor y la justicia.
Precisamente, el humanismo es lo que nos queda, pues la filosofía ha sido desplazada, y por consiguiente, las ideologías políticas, del trono epicéntrico de la crítica vigilante y racional sobre la realidad humana. Quedó vacante la función totalizante y exploradora que diera razón del camino, del momento y la proyección del género humano. Rota esa unidad filosófica, sólo un humanismo crítico y comprometido, puede asumir el nuevo pedestal integrador.
América Latina es la tierra del futuro, como en general lo es todo el llamado Tercer Mundo. Sin embargo, la particularidad étnico-cultural de nuestras tierras, la propia tradición humanística de nuestra historia es menester tenerla en cuenta.
Y como la presente obra se ocupa del teatro de Cervantes, arte humanista por excelencia, es bueno recordar que el teatro en el Renacimiento Español, jugó un papel equivalente a la televisión, la radio, el cine, la prensa escrita, y por tanto el instrumento más perfecto para comunicar con las masas. Por eso no es de extrañar que la presión y la censura, por parte del Estado, cayera con todo su peso sobre el arte dramático.