
Jaime Dáz Quintero
Dedico esta obra no apta para doctores y magísteres
A LAS MADRES TEATRERAS Y EN ESPECIAL A OLGA QUINTERO DE DIAZ, mi madre, quien cosió tanto vestuario de obras teatrales, dio a cambio de nada un espacio de su casa de San Diego, para las serias locuras teatrales de su hijo y su grupo; ella que descubrió en escena, muchas cosas personales, pues no perdía una función.
Recuerdo en estos momentos a muchas madres que han hecho o hicieron lo mismo, pero el homenaje en esta ocasión, es para Olga.